Los cigarrillos en los campos de concentración nazis.

Fumar tabaco nunca fue una buena idea.

Lo que actualmente conocemos como “dinero” cumple esencialmente una serie de funciones, sin las cuales nuestras necesidades no se verían satisfechas de la manera que actualmente lo hacen.

Cuando repartían en los campos de concentración alimentos, ropa, cigarrillos y demás víveres entre los prisioneros éstos recibían cantidades ineficientes de dichas aportaciones, ya que por ejemplo algún prisionero prefería tener una camisa a comer legumbres, ya que estas últimas podían no sentarle bien. Por tanto intercambiaban lo que recibían y no les interesaban por aquello que realmente les gustaba y necesitaban (trueque). El problema era que gastaban mucho tiempo en encontrar a una persona que buscase lo que el primero estuviese ofreciendo. Necesitaban un método para hacer los intercambios más eficientes. Entre muchos intercambios los cigarrillos se establecieron como moneda en el campo de concentración. Éstos cumplían en mayor o menor medida las principales funciones del dinero.

Era el principal medio de cambio, el cual era aceptado por los presos como moneda en su mercado de intercambio de víveres. Puede apreciarse que también poseía el cometido de ser unidad de cuenta, es decir, los reos podían poner un precio a las posesiones que deseaban vender. Era el caso de que los presos podían ofrecer sus zapatillas a los otros reos por una cantidad determinada de pitillos (20 cigarrillos). Por último también cumplía la función de depósito de valor, para explicarnos, los reclusos podían guardar los cigarrillos para poder realizar pagos en un futuro (semanas, meses…).

Haciendo un análisis podemos ver que se produjo una frecuente inestabilidad de los precios. ¿No te has preguntado qué pasaba cuando los presidarios se fumaban el tabaco?, ¿crees que el precio de las zapatillas seguiría siendo el mismo?. ¡Claro que no!.La realidad es que cuando los presos se fumaban el tabaco la cantidad de dinero en circulación era menor, el tabaco era más codiciado y provocaba inestabilidad de precios en el mercado. Con menor cantidad de tabaco (dinero) en circulación las zapatillas pasarían de valer 20 a valer 10 cigarrillos, ¡los precios caían!. Este proceso se invertía cuando le daban a los presos más cigarrillos, en lenguaje económico, las autoridades monetarias inyectaban liquidez en el mercado”.

Podemos observar que la gente que no fumaba se veía aventajada. Ellos conservaban el dinero, aumentando su riqueza, mientras otros autodestruían su moneda humeando tabaco. Cosa que sigue ocurriendo en la actualidad.

Además podemos ver que formulando la hipótesis de que si en España o en Europa se estableciera el tabaco como medio de cambio (moneda), al poseer valor intrínseco, la gente dejaría de fumar para conservar ese valor y poder adquirir más cantidad de otros productos o servicios. Sería una de las pocas ventajas que podríamos obtener al establecer esta moneda, ya que la utilización del tabaco como moneda, en lugar de lo que actualmente conocemos como dinero, llevaría a un intercambio menos eficiente.

Con esto quiero hacer ver el error que cometen algunos populistas y demagogos afirmando que “el dinero es el mayor problema de la humanidad”. El dinero es el método que maximiza el beneficio entre dos personas en un intercambio. Otra cosa es la codicia.

Para concluir quiero extraer también la idea de que prohibir el tabaco no es la solución más efectiva para que la gente deje de fumar. En concreto no sería la mejor idea llevar a la práctica este ejemplo pero existen muchos otros medios para que la gente deje de matarse poco a poco fumando tabaco.

Este análisis propio se apoya en una lectura del libro “Macroeconomics” del profesor N. Gregory Mankiw (Harvard University).