¿Por qué se dice que un excesivo aumento de los impuestos baja la recaudación fiscal?

En repetidas ocasiones hemos escuchado que un aumento llamativo de los impuestos puede rebajar cuantiosamente la recaudación del Estado. Arthur Laffer fue el economista que postuló esta teoría aunque siglos antes el también economista Ibn Jaldún ya había teorizado sobre esta relación entre recaudación y tipos impositivos.

La curva de Laffer representa la relación que existe entre los ingresos fiscales y los tipos impositivos. Podemos ver como varía la recaudación fiscal al modificar la cuantía de los impuestos.

Parece lógico que cuando un Gobierno quiera recaudar más, aumente el número de población que esté sometida a ese impuesto, o también aumentando el tipo impositivo medio. Otra opción sería que el Gobierno se endeudase, pero en este post no vamos a entrar en dicha cuestión.

Cuando nos encontramos en una economía en el que el tipo impositivo medio se encuentra en t1 la recaudación que hace el estado se encuentra en R1. En este caso la presión fiscal es relativamente mínima. Si seguimos aumentando la cuantía del impuesto, la recaudación  aumenta pero cada vez más lentamente hasta llegar a R2, que sería el máximo que podría recaudar un Estado estableciendo el tipo impositivo medio en t2.

Lo interesante viene cuando el Gobierno persiste en aumentar la presión fiscal. En este caso llegaría paradójicamente a no recaudar prácticamente nada. Se ve claramente como sí el Estado aumenta el tipo impositivo hasta t3 (por ejemplo un 90% de IVA) las arcas del Estado recaudarían una cantidad tal que R3, muy por debajo de R2 y R1.

Por tanto no por elevar los impuestos, necesariamente se va a recaudar más.

Otras consecuencias llamativas del aumento excesivo de la cuantía de impuestos es el fraude y  la evasión fiscal hacía paraísos fiscales. Muchas veces escuchamos que uno de los problemas de esta economía son las transferencias de capital que huyen a los denominados paraísos fiscales. Con el ejemplo de Laffer podemos apreciar que el problema no radica en la existencia de paraísos fiscales, el problema nace cuando nos encontramos en un infierno fiscal. Entendiendo “infierno fiscal” como antónimo de “paraíso fiscal”. Es simple, si no existiesen los infiernos fiscales no existirían los paraísos fiscales.

Por ejemplo, a un trabajador le aumenta excesivamente el tipo impositivo al que se encuentra sometido, esto conllevará a que no encuentre incentivos para levantarse cada mañana e ir al trabajo. ¿Te has preguntado alguna vez que pasaría si los impuestos fueran del 100%?, ¿Cuántas horas trabajarías? La respuesta es clara: ¡NINGUNA!.

De este hecho nace la llamada economía sumergida. La presión fiscal es directamente proporcional a la economía sumergida, es decir, a más presión fiscal más economía sumergida.

Por tanto un aumento excesivo y sostenido de los impuestos no es beneficioso para una economía ya que disminuye la recaudación fiscal, aumenta la economía sumergida, la evasión fiscal y el fraude.

Laffer dibujó esta curva en una servilleta en una cena cuando trataba de explicarle al jefe de Gabinete del entonces presidente Gerald Ford (años setenta) las ventajas de una rebaja fiscal. Laffer fue incluido por el Wall Streer Journal entre las personas más influyentes del periódico. La revista Time indicó que la famosa curva fue uno de los grandes avances que impulsó la economía del siglo XX. Arthur Laffer se convirtió en uno de los principales asesores económicos del presidente estadunidense Ronald Reagan durante la década de 1980. La  famosa servilleta se encuentra depositada en el Bookings Institution de Washington.

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