El Coste de Oportunidad como herramienta en la toma de decisiones.

El concepto de coste de oportunidad nace de la mano de Friedrich von Wieser    en su «Theorie der gesellschaftlichen Wirtschaft» (Teoría de la Economía Social, 1914).

Wien,_Universität,_Tafel_Friedrich_von_Wieser

Desde que empecé a estudiar economía es una de las herramientas que más he utilizado en las fases del proceso de la toma de mis decisiones. Este instrumento puede ayudarnos no solo en las decisiones concernientes al mundo económico, laboral y financiero, sino también a las que afectan a la vida familiar y sentimental de cualquier individuo.

El concepto de Coste de Oportunidad nace de uno de los pilares en los que se sustenta el estudio de la realidad económica: “los recursos son limitados”.

Según Carl Menger, uno de los padres de la Escuela Austriaca de Economía, el Coste de Oportunidad es: “El  valor de un bien concreto o de una concreta cantidad de bienes, para el sujeto económico que dispone de ellos, es […] igual a la significación de aquella satisfacción de aquellas necesidades a las que tendría que renunciar en el caso de que no dispusiera de la cantidad del bien o de la cantidad de bienes correspondientes”.

En palabras más precisas el Coste de Oportunidad es aquello a lo que renunciamos cuando tomamos una decisión. Nos puede parecer algo muy simple, pero si paramos a pensar el problema de la toma de decisiones nos acompaña desde el momento en el que dio comienzo el eje cronológico de nuestra vida (parece que se aprecia cierta correlación), por tanto esta herramienta puede ayudarnos a dilucidar la elección que nos reporte más beneficio en términos económicos y de felicidad.

La elección de un camino implica la perdida de los restantes.

La elección de un camino implica la perdida de los restantes.

Como ejemplo de lo anterior podemos observar dicho efecto en una situación habitual, elegir entre ir a ver un partido del Málaga C.F. con nuestros amigos o ir a la playa con nuestra familia. En el caso de que elijamos ir a ver el partido nuestro coste de oportunidad será lo que para nosotros significaba ir con nuestra familia a la playa, así para el caso contrario. En cualquiera de los casos, los individuos elegirán la opción que les reporte un menor coste de oportunidad.

El Coste de Oportunidad lo apreciamos también en los momentos en los que un individuo se encuentra soltero. Pongamos que una chica se encuentra en la fase de toma de decisiones en la que se plantea elegir a un chico para ser su novio o no. Esa chica al aceptar el noviazgo con la otra persona incurre en un coste de oportunidad, en esa decisión acepta el coste de perder cualesquiera de las oportunidades presentes y futuras que le puedan surgir.

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También podemos observar el concepto de Coste de Oportunidad en este mismo momento. El momento actual en el que nos encontramos. Al escribir esta entrada estoy incurriendo en el coste de lo que significa para mi en términos de felicidad el poder estar tomando una cerveza. Además de esto usted como lector, al estar leyendo esta entrada, está soportando el coste de lo que significa para usted en términos de felicidad el poder estar leyendo «Las Riquezas de las Naciones» de Adam Smith.

Como podemos ver el Coste de Oportunidad está constantemente presente en la toma de decisiones de las personas y las empresas.

Por tanto recomiendo a todas las personas que se enfrentan a la toma de decisiones que en el momento en el que estén evaluando cualquier elección utilicen la herramienta del Coste de Oportunidad para una mejor búsqueda de la minimización del coste y por tanto de la maximización del beneficio y de la felicidad.

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3 pensamientos en “El Coste de Oportunidad como herramienta en la toma de decisiones.

  1. Muy sencillo y muy claro. Muy bien explicadas las ideas. Ahora sé que he estado aplicando el concepto de “coste de oportunidad” sin saber lo que era. En numerosísimas ocasiones, a lo largo de mi vida, he optado por una vía en vez de por otra, por elegir esto en vez de aquello…, siendo consciente de lo que estaba haciendo. Distinto es que esas decisiones las haya tomado apoyándome en razones y argumentos: muchas veces han sido fruto de un impulso, de un movimiento emocional, de una intuición…, que me han hecho lanzarme a la piscina, en vez de quedarme al sol. Eduardo, gracias por tan estupendo artículo; aprendo mucho contigo. Feliz año.

    • Muchas Gracias José Antonio. Algún día explicaré como los economistas estudian la economía. Tienden a “suavizar” el modelo aplicado para que las predicciones se ajusten lo máximo posible a la realidad económica. Por tanto dejan atrás las decisiones fuera de lo normal como es el caso de los impulsos.
      Espero que vaya todo bien en este nuevo año. Un gran abrazo.

  2. Excelente Eduardo 🙂 El coste de oportunidad de no haber trabajado en Antequera (y a lo mejor más cerca de mi casa) habría sido no conocerte, lo que habría sido una pena! 😉 Un abrazo!

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